¿ Para qué enseñar ?, parece una pregunta trivial, que posee una respuesta obvia, enseño para que mis alumnos aprendan; pero creo que esta pregunta me lleva a un cuestionamiento más profundo, a analizar y proyectar mi futuro trabajo, más bien dicho a pensar en él como voy a lograr enseñar.
Al explicar, para que enseño, he recurrido a una analogía entre lo que dice el Mineduc y la religión Católica.
Según el Mineduc, en el decreto 220, se enseña para que los alumnos tengan conocimientos, habilidades y actitudes relevantes para su vida como personas, ciudadanos y trabajadores, así como para el desarrollo económico, social y político del país. Al conversar con el sacerdote de mi cuidad, sobre este tema, me ha dicho lo siguiente: “Enseño para ayudar a descubrir la verdad y vivir en libertad, para el desarrollo integral y pleno de la persona, teniendo más conciencia de su dignidad y que sea actor principal en la construcción de la sociedad”.
Si veo, desde donde provienen estas concepciones, sería difícil encontrar una comparación entre estas, en cambio, si analizo lo que ambas quieren decir, llego al siguiente consenso, enseño para que exista un cambio en el individuo, es decir, en la religión me enseñan de manera tal, que se produzca una evolución de la persona, practicando lo que se le enseña, y en cuanto a lo que se expresa en el Mineduc, se trata de crear individuos que puedan desarrollarse en el diario vivir, como se puede observar estas dos respuestas no se encuentran tan distante una de la otra.
Enseño de manera integral, y con esto me refiero, no sólo a pasar los contenidos y materias, debo enseñar a mis alumnos, de tal manera, que les permita desarrollarse como individuos activos, que forman parte de una sociedad, en un determinado espacio y tiempo. No debo olvidar que estoy trabajando con personas donde mi deber es enseñarle los conocimientos teóricos, actitudinales y reflexivos, para que ellos descubran su vocación y profesión, sin olvidar que el conocimiento y el saber son también un medio para superar la pobreza, que les permite recibir una remuneración digna que les permita vivir como seres humanos.
En fin lo que quiero expresar en este ensayo, es que como se aprende en todas partes, en el diario vivir, en el lugar que esté, también se enseña en todo lugar y en todo ámbito.
“ Si das pescado a un hombre hambriento, le nutres una jornada. Si le enseñas a pescar, le nutrirás toda la vida".
Lao-tsé .Filósofo chino.